Capítulo 4:
Risas
La felicidad es algo de lo que carezco por
cómo me ha tratado la vida, es imposible que pueda reírme, no hay nadie que
pueda hacer que sonría, no hay nadie que pueda hacerme feliz.
Estoy roto por dentro y lo único que puedo
hacer es vivir, por ahora Elizabeth va a la escuela y me he encargado de que
aquellos que la molesten paguen por ello. Spouki siempre me reclama y me
recalca que tal vez no podamos protegerla todo el tiempo pero yo intento no
escucharlo y me enfoco en lo que debemos hacer.
Saben es un poco raro el hecho de que este
cuidando de alguien aunque no sea familiar mío o conocido. Últimamente he
comprado ropa, comida, hemos terminado arreglando el departamento, he
conseguido un trabajo de medio tiempo como repartidor, estoy intentando hacer lo
mejor que puedo para ayudar a mi chica buena.
Sabes
que por mucho que te esfuerces no podrás cuidarla verdad. Menciono Spouki
·
Sabes
que te estoy ignorando verdad.
·
No
me gusta la actitud que estas tomando, sabes que quiero hacer algo bueno por
ella.
Que
no te gusta mi actitud, como eres de verdad, ya sabes lo que hice por ti no.
Sin mí no estarías aquí ahora. Dijo Spouki
·
Si,
lo tengo presente pero eso no quita que te pongas así por la decisión que tome
yo por mi cuenta.
Exacto.
Precisamente por eso estoy actuando así, ni siquiera me consultaste lo que
planeabas hacer. Aclaro Spouki
Si
piensas que puedes hacer todo solo, estas equivocado. Expreso Spouki.
Ya estaba cansado de los reclamos que me hacia
Spouki, no comprendo por qué se ponía así solo quiero que alguien tenga una
vida mejor que la que yo tuve, claro que con ello tuve que dejar lo de la venganza un lado y no he podido
retomarla porque como Elizabeth apareció en mi vida, eso quedo atrás.
No puedo con esto sinceramente, me apena ya
que con Spouki somos amigos desde hace muchos años y llegar a pelearnos de esa
manera, me duele el hecho de que la persona en la que más confió, me trate de
esta manera.
Spouki a veces es un poco raro conmigo y actúa
demasiado raro cuando le hablo, empiezo a tener miedo de lo que pueda hacer
porque no quiero que dañe a Elizabeth.
Solo trato de ser aún más yo, pero
Spouki me logra confundir, no quiero que esto termine. Deseo quedarme aquí
junto a Elizabeth
y vivir tranquilo.
Nose como ahora de la nada cambio mi vida y mi
forma de pensar hacia las personas, hacia lo que es el amor y como este actúa
de diferentes formas conforme pasa el tiempo.
Estoy sorprendido de que al aceptar cuidar a
una persona como lo es ella ahora mi vida haya cambiado.
Es que creo que he encontrado la felicidad y
me siento muy bien o sea en mi corazón ahora el hueco que tenia se va
rellenando de poco a poco.
Sin duda las risas que esa niña me ha brindado
me hacen sentir suficiente para creer que puedo protegerla a diestra y
siniestra de cualquier cosa o persona que intente hacerle daño.
La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro
humano. La risa nos mantiene más razonables que el enojo. Nada prende tan
pronto de unas almas en otras como esta simpatía de la risa.
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